Mi nombre es Yhanna y soy asesora de salud.
Como influye el hierro en la tiroides
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El hierro (Fe) es necesario para el transporte de oxígeno por todo el organismo, así como para la diferenciación y el crecimiento celular. Una deficiencia de hierro puede conducir a que las células no reciban todo el oxígeno que necesitan, provocando fatiga, dificultad para concentrarse y una respuesta inmunitaria ineficaz.

Mediante un simple análisis de sangre podemos valorar parámetros como la hemoglobina, el hematrocrito, el tamaño de los glóbulos rojos y los niveles de hierro. El problema es que podríamos estar anémicos aún con valores aparentemente normales. El cuerpo es sabio y sabe priorizar por lo que, si nos falta hierro, va a tomarlo prestado de otros procesos biológicos menos importantes, como por ejemplo el crecimiento del cabello o de las uñas.

Por eso decimos que las analíticas ayudan a confirmar o descartar diagnósticos, pero la clínica que presenta el individuo debe ser nuestra estrella polar a la hora de investigar y atar cabos.

Relación entre el hierro y la función tiroidea

La relación entre el hierro y la tiroides es bidireccional: el hipotiroidismo conduce a un déficit de hierro y viceversa.

Muchos estudios, como el de Khatiwada et al, han demostrado que las personas con hipotiroidismo tienen concentraciones de hierro sérico más bajas en comparación con las personas con función tiroidea normal.

El hierro es un componente de muchas enzimas, incluida la peroxidasa tiroidea (TPO), que participa en la biosíntesis de hormonas tiroideas. Varios estudios en animales y humanos han demostrado que la deficiencia nutricional de hierro puede:

  • Disminuir significativamente los niveles circulantes de tiroxina (T4) y Triyodotironina (T3)
  • Reducir la conversión de T4 a T3 (recordemos que la T3 es la forma activa de la hormona)
  • Aumentar los niveles de T3 reversa (una forma muy poco activa de T3 pero con gran afinidad por sus receptores celulares)
Hierro tiroides*
Anemia crónica y función tiroidea: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6166193/

 

El hipotiroidismo, en sí mismo, puede llevar a niveles bajos de hierro debido a una mala absorción intestinal como consecuencia de la disminución de los niveles de ácidos / enzimas digestivos o debido a afecciones autoinmunes asociadas como la enfermedad celíaca. También va a haber una menor estimulación de la médula ósea roja por parte de las hormonas tiroideas, lo que implica una menor producción de glóbulos rojos.

Por lo tanto, el hipotiroidismo y los estados de deficiencia de hierro están fuertemente interrelacionados, así que la evaluación del perfil de hierro puede ser de ayuda en pacientes diagnosticados con hipotiroidismo.

Cabe mencionar que, si el paciente tiene déficit de hierro, los síntomas del sistema simpático como ansiedad, palpitaciones, latidos cardíacos irregulares, etc. pueden empeorar con el tratamiento con tiroxina.

Pruebas de laboratorio

Ferritina

Es la forma de almacenamiento intracelular del hierro. Una cantidad muy pequeña se encuentra circulante en el suero.

Los valores en las analíticas deberían estar entre 45-100 ng/ml, aunque lo óptimo sería 70 ng/ml. en mujeres y 100 ng/ml. en hombres. Si la tendencia es a la baja, será la primera pista que nos indicará que podemos tener un principio de anemia.

Como hemos dicho, si el cuerpo no tiene suficiente hierro en sangre, se irá a sus depósitos para utilizar el hierro almacenado, en este caso en la ferritina. Por eso, la ferritina es el primer valor que se debe evaluar cuando sospechamos de un déficit de hierro.

Hay que tener en cuenta que en caso de inflamación, infección o enfermedad hepática, los niveles de ferritina en suero pueden aumentar. En ese caso podemos encontrar valores normales o incluso altos en la analítica cuando en realidad las reservas son bajas. ¡Todo depende del contexto!

Hierro sérico

Se refiere a los iones férricos (Fe3+) unidos a la transferrina sérica (ver más abajo). La concentración sérica de hierro es muy variable. Está afectada por la ingesta dietética de hierro y, de nuevo, la inflamación, las infecciones y la función hepática. Los valores ideales serían 70-120 µg / dl

Transferrina

Es la principal proteína de transporte del Fe en el plasma. Es el «taxi» que lleva el Fe desde el hígado hacia la médula para que se una con la hemoglobina y poder fabricar glóbulos rojos.

Cuando tenemos deficiencia de hierro la transferrina aumenta para maximizar la utilización del Fe disponible. Unos buenos valores en sangre deberían estar entre 2 – 3.40 gr / L.

Saturación de transferrina

Se calcula a partir del Fe sérico y la transferrina. Típicamente, la transferrina está 30% saturada con Fe. La saturación de transferrina aumenta en la sobrecarga de Fe y cae en la deficiencia de Fe, pero no refleja cuantitativamente el aumento del Fe sérico debido a que la ingesta dietética de Fe dietético puede provocar un aumento de la saturación de la transferrina.

Hepcidina

Es un una hormona producida en el hígado que actúa como un regulador del hierro. Un aumento de la hepcidina puede reducir la absorción de Fe en el intestino, reduciendo los niveles de Fe en sangre.

Se ha relacionado el aumento de la hepcidina con el incremento de una citoquina inflamatoria (IL-6). La IL-6 puede aumentar en estas dos situaciones, que deberemos tener en cuenta:

¿Qué pruebas suelen pedirte a ti para evaluar el hierro? Recuerda que la ferritina por si sola podría no ser suficiente.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Gracias por la entrada, en mi caso sufro de ambos. Me encantan estos intríngulis que pasan en nuestro cuerpo a nivel celular, así que un placer, y un reto, leer sobre ello.
    Gracias otra vez!

    1. Me alegra que la entrada te haya servido para aclarar conceptos. Entender lo que nos ocurre nos ayuda a corregirlo 🙂 Un saludo, Eva!

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