SIBO parte 2: lo que hay detrás
Imagen de Darko Djurin en Pixabay

Como mencionamos en el post anterior, el SIBO es el resultado de ciertas bacterias y arqueas que se desplazan desde el intestino grueso y se instalan en el intestino delgado. Pero, ¿por qué ocurre este desplazamiento? En realidad, el cuerpo tiene varios mecanismos de protección diferentes para evitar que esto suceda, entre ellos:

> Secreción de ácido estomacal: mantiene un ambiente ácido para eliminar las bacterias malas antes de que entren en el intestino delgado.

> Secreción de bilis: producida en el hígado, almacenada en la vesícula biliar y liberada en el intestino delgado, la bilis nos protege de posibles invasores.

> Complejo motor migratorio (CMM): son ondas de la actividad muscular de la pared del intestino delgado, que ocurren cada 90-120 minutos y, por lo general, entre las comidas, arrastran los desechos y las bacterias no deseadas a través del tracto digestivo hasta el colon, para ser eliminadas. Me gusta usar la metáfora de la máquina quitanieves que deja el terreno limpio y funcional.

> Sistema inmunológico: en el intestino delgado se secretan inmunoglobulinas que actúan como anticuerpos para combatir las bacterias y otros patógenos.

> Válvula ileocecal: es una válvula unidireccional que permite el flujo de contenidos al intestino grueso pero evita que vuelvan a refluir hacia el intestino delgado.

¿Qué causa el SIBO?

Básicamente, para desarrollar un SIBO, uno o más de estos mecanismos de protección deben fallar. Hay muchas causas de SIBO, la mayoría de las cuales son complejas y afectan a más de uno de los mecanismos de protección mencionados anteriormente. Sin embargo, se pueden agrupar en tres categorías principales: alteración del CMM, estructural y funcional.

1. Daños al complejo motor migratorio (CMM)

Cuando se daña el complejo migratorio motor, diversos microorgnaismos no se «barren» del intestino delgado correctamente. Las condiciones que aumentan el riesgo de deterioro de la función CMM incluyen:

  • Gastroenteritis, causada por un parásito, bacterias, levaduras, etc.
  • Enfermedad de Lyme
  • Clostridium difficile
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn).
  • Escleroderma
  • Síndrome de Ehlers-Danlos
  • Hipotiroidismo
  • Medicamentos como opiáceos o el uso recurrente de antibióticos
  • Cirugía o lesión que resulta en daño muscular o nervioso
  • Disfunción del sistema nervioso autónomo que resulta en dominación simpática (¡estrés!)

2. Anatomía alterada (estructural)

Los cambios anatómicos pueden hacer que el se bloquee el mecanismo por el cual se eliminan las bacterias del intestino delgado o permitir la migración de bacterias desde el intestino grueso hacia el intestino delgado. Estas incluyen condiciones tales como:

  • Adhesiones u obstrucciones de cirugía abdominal o causas no quirúrgicas, como traumatismos
  • Estenosis inflamatoria del intestino
  • Deterioro de la válvula ileocecal (esfínter que conecta el íleon con el colon)
  • Síndrome de la arteria mesentérica superior

3. Fisiología alterada (funcional)

Si por una causa funcional, disminuyen los jugos gástricos, perdemos su efecto bactericida. Esto puede hacer que llegue al intestino delgado una carga bacteriana superior a la que está preparado para gestionar. Por alteraciones funcionales entendemos:

  • Hipoclorhidria
  • Alteraciones en el flujo biliar
  • Alteraciones en la secreción de enzimas pancreáticas

Causas más comunes de SIBO

Las causas más comunes o, al menos, las que más a menudo veo en consulta son funcionales (tercer grupo) o post-infecciosas (primer grupo).

Las alteraciones funcionales a menudo son consecuencia de malos hábitos alimentarios o estrés emocional, ya que en una situación de estrés crónico, el cuerpo prioriza la supervivencia a la función digestiva y hay una menor secreción de jugos gástricos con efecto antimicrobiano.

En cuanto al SIBO post-infeccioso, el resultado de un complejo motor migratorio deteriorado es causado por un episodio de gastroenteritis aguda. Estoy pensando en ti, amante de los viajes exóticos, porque si tienes SIBO y has pasado por una intoxicación alimentaria, probablemente ya tenemos claro tu detonante.

Los cuatro organismos infecciosos más comunes responsables de la intoxicación alimentaria son: Campylobacter jejuni, Salmonella, Escherichia coli o Shigella. Estos microorganismos secretan una sustancia llamada toxina B distensora citoletal (CdtB), que es muy tóxica para el cuerpo humano. El cuerpo, en un intento de protegerse, fabrica un anticuerpo llamado anti-CdtB en respuesta a la infección.

Desafortunadamente, la CdtB es muy similar en estructura a la vinculina, un componente importante de las células nerviosas del complejo motor migratorio. El problema con esta situación es que el cuerpo malinterpreta lo que está sucediendo y también produce anticuerpos anti-vinculina que dañan el complejo motor migratorio. Sin esta onda de limpieza para ayudar a eliminar las bacterias dañinas, puede producirse un crecimiento excesivo.

Las recidivas en el SIBO

El SIBO está fuertemente asociado con las recaídas y tiende a cronificarse, en gran parte porque matar las bacterias en sí no necesariamente arregla la causa. Esto es particularmente importante cuando se trata del complejo migratorio motor. Si has logrado eliminar casi todas las bacterias pero aún tienes una motilidad lenta o estreñimiento o hiposecreción de jugos gástricos, existe el riesgo de que las bacterias vuelvan a crecer demasiado.

En resumen, el SIBO es ciertamente una condición poco diagnosticada y poco conocida para la mayoría de los profesionales de la salud. La mejor manera de saber si tienes SIBO es realizar el test de lactulosa para Hidrógeno y Metano, de el que hablaremos en el siguiente post.

Espero que este post te inspire a considerar la causa raíz de tu SII porque sabemos un alto porcentaje de los casos de SII esconden un SIBO detrás.

Adaptado de la serie SIBO de Bella Lindemann.

 

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