Mi nombre es Yhanna y soy asesora de salud.
Enfermedades autoinmunes y reumatológicas en MTC

Si has leído el apartado “sobre mí” de esta web, sabrás que entre otras cosas, estudié medicina tradicional china (MTC). Aunque las enfermedades autoinmunes parecen ser bastante nuevas, lo cierto es que los antiguos chinos ya tenían una forma de explicarlas.

Enfermedades autoinmunes y reumatológicas

Para la MTC, tanto las enfermedades autoinmunes como las reumatológicas, se clasifican dentro del grupo de enfermedades inmunitarias.

Ambos grupos parecen tener un esquema común: en primer lugar hay una predisposición genética y a esta se le suma la acción de un agente patógeno (sea o no infeccioso) que va a desencadenar la enfermedad.

Según los textos clásicos, podemos leer que la raíz de todas ellas es una debilidad de la “energía defensiva” (Wei Qi), que no tiene la suficiente fuerza como para expulsar la “energía perversa” o agente patógeno (Xie Qi). De esta manera, el agente patógeno se queda atrapado y el desequilibrio se cronifica.

Por ejemplo, en la fibromialgia, Xie Qi se localiza en el espacio virtual que hay entre la piel y los músculos (espacio Cou Li) provocando pesadez, dolor y entumecimiento.

El cielo anterior y el cielo posterior

Los antiguos chinos utilizaban la expresión “cielo anterior” para referirse a “lo heredado antes de nacer”, es decir, nuestra genética.

Si bien es cierto que no podemos modificar nuestros genes, si que podemos influir en su expresión mediante factores ambientales. Para la MTC estos factores se conocen como el «cielo posterior«. El cielo posterior incluye la dieta, los tóxicos, el sedentarismo o el estrés.

Esta interacción se conoce como epigenética. Si, hace miles de años ya se hablaba de epigenética; alucinante ¿verdad?

Agentes patógenos o desencadenantes de la enfermedad

Los agentes patógenos que actuarían como desencadenantes sobre un terreno genéticamente predispuesto podemos agruparlos en:

  1. Antígenos procedentes de microorganismos (virus, bacterias, hongos y parásitos).

  2. Antígenos alimentarios (gliadina del gluten, apoproteína del suero bovino, etc).

  3. Toxinas ambientales (tabaco, polución, xenobióticos, metales pesados, etc.).

Nota: como ves, aquí utilizo el término “agente patógeno” de una manera que va más allá de una infección. Pues la palabra “agente, deriva del latín “agentis” y significa “aquello que tiene la capacidad de actuar o de producir algo”. Patógeno, por otra parte, es un adjetivo que califica a lo que provoca una enfermedad.

Entiendo que de primeras todo esto pueda sonarte a chino (chiste de acupuntores) y por ello, trataré de ir desarrollando cada uno de estos puntos desde una perspectiva más occidental en artículos posteriores.

Pero este post está pensado para ofrecer otro enfoque que como mínimo es curioso y nos permite comprender las diferentes reacciones posibles del sistema inmune sin entrar en bioquímica.

Diferentes reacciones posibles del sistema inmune

Para la MTC hay 6 capas energéticas que van desde una capa más exterior a una más interna. Y dentro de esas 6 capas hay 4 niveles. No hace falta entrar en detalle, sólo quédate con el concepto.

Para más información, aquí te dejo un enlace al blog «apuntes libres de acupuntura» de mi buen amigo Lorenzo Becchi.

Reacción normal del sistema inmune

Cuando hay una infección por bacterias, virus, hongos o parásitos, hablamos de la invasión por un factor patogénico exterior, que es la que causa los síntomas agudos.

El patógeno se localiza en la capa energética externa (Tai Yang – nivel Wei) y el sistema inmunitario lucha contra el patógeno para expulsarlo en una reacción normal.

Nuestro objetivo es expulsar el factor patogénico en la etapa exterior. Si finalmente vence esta primera barrera penetrará al interior, pasando a la segunda capa (Yang Ming– nivel Qi) y mutando a calor. Por eso en esta etapa sube la fiebre.

Estas dos primeras etapas son desarrollos “normales” en la patología de una invasión y debería resolverse por si sola.

Sistema inmune hiperreactivo

A veces, el sistema inmune reacciona de manera exagerada ante partículas que no representan realmente una amenaza. Es el caso de las alergias, por ejemplo al polen. En este caso hablamos de un desequilibrio de la capa exterior Tai Yang (nivel Wei).

Deficiencia relativa del sistema inmune

La capa Shao Yang funciona como una bisagra. O como una puerta que puede abrirse hacia el exterior o hacia el interior. Si el sistema inmune está reaccionando pero no lo suficiente, el agente patógeno quedará “atrapado”. No irá ni «hacia dentro» ni «hacia fuera».

En este caso, tendremos una enfermedad crónica en la que el paciente puede estar años alternando mejorías y empeoramientos. Es el caso del síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia.

Deficiencia aguda del sistema inmune

Cuando el sistema inmune está tan debilitado que ya ni siquiera es capaz de reaccionar, los patógenos penetran hasta los niveles más profundos. Estos son los niveles Yin-Sangre (capas Tai Yin, Shao Yin y Jue Yin). Algunos ejemplos de esta inmunodeficiencia grave son el SIDA o el cáncer.

Autoinmunidad

Dentro de las diferentes respuestas inmunológicas posibles, la autoinmunidad es la más compleja. Por un error de comunicación, el sistema inmune reconoce proteínas propias como si fuesen extrañas y las ataca.

En este caso, no podemos hablar de un SI normal, ni hiperreactivo ni hiporeactivo, sino disfuncional. No parece haber un patógeno al acecho y sin embargo el SI se mantiene constantemente “alerta”.

En próximas entradas veremos con mayor profundidad las causas de las enfermedades autoinmunes empezando por la predisposición genética.

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